domingo, 5 de abril de 2026

El Apóstol de Carache: Crónica de Don Marcelino Zambrano

La historia de la educación en el estado Trujillo, y particularmente en el pueblo de Carache, no puede escribirse sin el nombre de Marcelino Zambrano. Su vida fue un tejido de vocación inquebrantable, servicio civil y una profunda humanidad que dejó una huella imborrable en la región que lo adoptó. Aunque su legado es puramente carachense, sus raíces se hunden en la vecina tierra larense.

Raíces y Bautismo en Carora

Marcelino nació en la ciudad de Carora, estado Lara, el 28 de enero de 1855. Fue hijo legítimo de Don José del Carmen Zambrano y Doña María de la Cruz Mendoza (referida en documentos antiguos también como Cruz Mendozana). Creció en un hogar humilde, pero imbuido de profundas virtudes cristianas y una fe inquebrantable.

Pocos días después de su nacimiento, el 3 de febrero de 1855, fue llevado a la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista del Portillo de Carora para recibir el sacramento del bautismo. El rito fue oficiado por el Presbítero Manuel Antonio Flores, con la debida licencia del Cura Interino y Vicario de la ciudad, Carlos Quintana. En ese acto sagrado, actuaron como sus padrinos Don Hipólito Oropeza y Doña María del Rosario Zambrano, quienes compartieron la responsabilidad espiritual de su crianza.

Vocación Temprana

Realizó sus estudios primarios y secundarios entre Carora y Barquisimeto. A pesar de mostrar una clara inteligencia, las limitaciones económicas de su familia y otras dificultades de la época le impidieron obtener el título formal de Bachiller tras concluir sus estudios. Sin embargo, esto no frenó su vocación. La enseñanza era su llamado.

Con apenas dieciséis años, en 1871, Marcelino ya se encontraba inscrito como maestro en la nómina de servidores de la educación de su pueblo natal, trabajando en una Escuela Federal Uniría. Fue un periodo breve, pero fundamental, donde vinculó su vida a la enseñanza con un "peculiar cariño e interés".

El Encuentro con Carache y el Servicio Público

Atraído por el estado Trujillo, Marcelino decidió radicarse definitivamente en Carache. El pueblo lo adoptó y él, a su vez, se entregó a su servicio con una caballerosidad y caballerosidad singulares que pronto lo convirtieron en un guía de juventudes. Su labor no se limitó al aula; Don Marcelino, como empezaron a llamarlo con respeto, también sirvió a la comunidad desde la administración civil. Fue un servidor público ejemplar, ocupando el cargo de Secretario del Concejo Municipal en dos periodos cruciales: primero en 1917, durante la presidencia de Don Pablo Fontana, y nuevamente en 1922, bajo la gestión de Ernesto Berti.

Baluarte de la Enseñanza Carachense

Su trayectoria pedagógica es la columna vertebral de la historia educativa local:

  1911: Fue una figura clave junto al Presbítero José Isaías Sánchez en la creación del Colegio privado "Sagrado Corazón de Jesús", donde se desempeñó como sub-Director y profesor.

 1912: Cuando el instituto fue elevado a la categorías oficial bajo el gobierno del Gral. Rafael Román Colmenares, Don Marcelino continuó su labor docente con una "apostólica constancia", dedicándose a disipar sombras y sembrar luces entre la juventud.

  1926: Marcó un hito con la creación de la Escuela Graduada "Dr. Ernst", siendo designado como su primer Director. Desempeñó este cargo con honor hasta que su avanzada edad y su salud alterada le obligaron a retirarse, dejando una institución sólida.

Vida Personal y Matrimonios

En el ámbito privado, la vida de Don Marcelino estuvo marcada por la entrega a su hogar y el respeto de la comunidad que lo vio formar su familia. Contrajo primeras nupcias con Doña Carolina Espinoza, unión de la cual nació, hacia 1913, su hija Margarita Rosa Zambrano. Tras el fallecimiento de Carolina, el educador enfrentó la viudez con la misma entereza que caracterizó su vida pública.

Años más tarde, ya consolidado en su labor docente y tras el deceso de sus padres, Don Marcelino decidió rehacer su vida. El 15 de mayo de 1895, regresó a su natal Carora para contraer matrimonio en la Iglesia de San Juan Bautista con María de la Encarnación Hernández (identificada en algunos registros como María Eliza), hija legítima de Juan Elías Hernández y María del Rosario Ruiz. Esta unión, bendecida por el Presbítero Manuel Antonio Flores, fue fundamental en su arraigo definitivo en la sociedad carachense.

De este segundo matrimonio nació su hija Angélica Josefa Zambrano Hernández, fue una partera (comadrona) quien mantuvo vivo el legado familiar en el corazón del pueblo. Angélica Josefa, dedicada a los oficios del hogar y viuda de Juan José Zapata, residió hasta sus últimos días en la Calle Comercio, casa número 2-79 de Carache. Su fallecimiento, ocurrido el 22 de mayo de 1972 a los 72 años a causa de una cardioesclerosis, cerró un capítulo directo de la descendencia del "Apóstol". A través de ella, el linaje del maestro continuó en su nieto, el educador Juan José Zapata Zambrano, quien al igual que su abuelo, abrazó la formación de juventudes como profesión, confirmando que la vocación docente de los Zambrano se convirtió en un rasgo hereditario de servicio a la nación.

Últimos Años y Partida

La biografía lo describe como un hombre de "prudente serenidad" que enfrentó las dificultades, incluyendo la pobreza, con tenacidad inalterable. Hasta sus últimos años, la imagen que perduró en la memoria de Carache fue la del "venerable anciano" cruzando las calles para ir a la escuela, que él llamaba el "talismán de su existencia". Allí seguía derramando en las mentes de sus alumnos las "simientes nutricias del espíritu".

Ya en las postrimerías de su carrera terrena, y a petición de sus propios exalumnos, el Ministro de Educación le concedió una pensión de retiro. Don Marcelino Zambrano voló a la morada eterna, cargado de merecimientos, el 6 de febrero de 1944, en Carache.

Epónimo y Memoria Viva

Su impacto fue tan profundo que trasciende su muerte y su origen larense, siendo plenamente reclamado por el gentilicio trujillano como uno de sus grandes hombres. Su legado vive en dos homenajes fundamentales:

 Urbanización Marcelino Zambrano: La municipalidad de Carache honró su memoria dando su nombre a un sector de la comunidad.

 E.B. "Marcelino Zambrano": La Escuela Federal de Sabana Grande (originalmente fundada en 1943) fue formalmente eponimizada en su honor el 15 de marzo de 1959. Es una institución que hoy abandera una educación humanista y crítica.

Su figura fue conmemorada solemnemente en 1994, al cumplirse los 50 años de su partida, ratificando su título honorífico como el verdadero "Apóstol de la Educación" y un pilar de la "Carachellanidad".

Investigación Carlos Rodríguez Arrieche Cronista Municipal de Carache Marzo 2026



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